
El Gobierno ha cambiado las expectativas sobre la inflación. Ha decidido por más gradualismo, por más tendencias tenues en cuanto a la macro economía, continuando con una política económica más heterodoxa, más alejada del manual de los denominados “Chicago Boys” pero más cercana a lo que gran parte de la sociedad, aún sin entender de números, demanda. El denominado “Populismo”, término peyorativo para algunos, es un componente incorporado a la cultura de los argentinos (aunque a algunos les dé vergüenza reconocerlo).
Detrás de
dicha decisión, las críticas vendrán por derecha o por izquierda. Por derecha
dirán que el no ir por el camino del Shock atrasará las inversiones externas,
que la inflación hace insostenible un país que sigue gastando más de lo que
recauda, que el gobierno seguirá emitiendo para financiarse y que seguirá recurriendo
al endeudamiento externo. Por izquierda la crítica seguirá siendo la misma: Las
medidas son dictadas por el FMI, el Banco Mundial y un conjunto de siglas que
la mayoría de los integrantes de la oposición repiten hasta el cansancio,
sindicadas como el mal de todos los problemas de la Argentina. Estas últimas expresiones
clásicas de la izquierda y adoptadas últimamente por Unidad Ciudadana no
preocupan al gobierno, ya que en las últimas elecciones no tuvieron el
acompañamiento masivo de los argentinos.
De las dos
críticas, la que más le duele al gobierno es la primera, porque ya se sabe, no hay peor astilla que la del mismo palo, tal
es así que economistas de Kirchnerismo las han empezado a repetir, aunque
cuando se las hacían a ellos, eran tildadas como “las voces del imperialismo y
de la oligarquía”. Esa crítica y ese discurso de la denominada derecha
tradicional argentina no tuvo una representación electoral, ya que la presencia
del “Cuco KIrchnerista” unificó y polarizó al sector afín a Cambiemos, sin dar
lugar a un debate interno entre quienes continúan votando al gobierno por ser
lo menos malo, pero que ahora han comenzado a mostrar hacia afuera sus criticas
que no pueden realizar por dentro.
La denominada
“derecha liberal ortodoxa”, no tiene muchos adeptos en la Argentina y aunque
según algunas encuestas representa sólo el
diez por ciento, el problema es que en su totalidad votaron al Gobierno,
y el día que encuentren una expresión electoral afín a sus ideas, como la tuvieron en el pasado con
Domingo Cavallo, la Ucd o López Murphy van a alterar los equilibrios. Muchos de
los que hoy toman decisiones en el gobierno, fueron y son parte de ese espacio
que el Pro en su primera instancia los representó fielmente y se les nota: nada
le duele más al gobierno la calificación de “Kirchnerismo con buenos modales” y
cada vez que anuncian medidas graduales lo hacen con alguna vergüenza, casi
justificándose ante los economistas que pululan ahora por los medios de
comunicación.
En las
hipótesis para el 2019, casi todos los caminos conducen a la reelección del
presidente, si las actuales circunstancias se mantuvieran. La presencia de la
ex presidenta como candidata, sumados a una expresión moderada del Peronismo
yendo por su lado y con ningún candidato de la derecha asomando por miedo al
cuco, casi seguramente posibilitarían al Presidente ser reelecto en primera
vuelta. Todo ello ayudado con la presencia en el banco de suplentes o en la
provincia de mayor influencia electoral de María Eugenia Vidal, quien a mi
criterio representa con mayor pericia y sin ponerse colorada, las acciones
gradualistas que el gobierno impulsa (quizá precisamente por ello es quien más
mide a nivel nacional). Pero en esta Argentina cambiante estas condiciones
pueden variar y el gobierno debería
empezar a buscar sumar a otros sectores que se sientan más identificados con el
gradualismo que con las políticas de
shock que, visto está en nuestra historia reciente, solo es posible
realizarlas por gobiernos peronistas con la complicidad de sus
gremialistas. Claro que para ello deberá
confiar esta tarea a la política, y no a quienes están más acostumbrados a
ordenar que a seducir.
*Ing. Humberto
Benedetto Parlamentario del Mercosur por Córdoba
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