jueves, 28 de diciembre de 2017

El Discurso Que Duele*Para Puntal


El Gobierno ha cambiado las expectativas sobre la inflación. Ha decidido por más gradualismo, por más tendencias tenues en cuanto a la macro economía, continuando con una política económica más heterodoxa, más alejada del manual de los denominados “Chicago Boys” pero más cercana a lo que gran parte de la sociedad, aún sin entender de números, demanda. El denominado “Populismo”, término peyorativo para algunos, es un componente incorporado a la cultura de los argentinos (aunque a algunos les dé vergüenza reconocerlo).
Detrás de dicha decisión, las críticas vendrán por derecha o por izquierda. Por derecha dirán que el no ir por el camino del Shock atrasará las inversiones externas, que la inflación hace insostenible un país que sigue gastando más de lo que recauda, que el gobierno seguirá emitiendo para financiarse y que seguirá recurriendo al endeudamiento externo. Por izquierda la crítica seguirá siendo la misma: Las medidas son dictadas por el FMI, el Banco Mundial y un conjunto de siglas que la mayoría de los integrantes de la oposición repiten hasta el cansancio, sindicadas como el mal de todos los problemas de la Argentina. Estas últimas expresiones clásicas de la izquierda y adoptadas últimamente por Unidad Ciudadana no preocupan al gobierno, ya que en las últimas elecciones no tuvieron el acompañamiento masivo de los argentinos.
De las dos críticas, la que más le duele al gobierno es la primera, porque ya se sabe, no hay peor astilla que la del mismo palo, tal es así que economistas de Kirchnerismo las han empezado a repetir, aunque cuando se las hacían a ellos, eran tildadas como “las voces del imperialismo y de la oligarquía”. Esa crítica y ese discurso de la denominada derecha tradicional argentina no tuvo una representación electoral, ya que la presencia del “Cuco KIrchnerista” unificó y polarizó al sector afín a Cambiemos, sin dar lugar a un debate interno entre quienes continúan votando al gobierno por ser lo menos malo, pero que ahora han comenzado a mostrar hacia afuera sus criticas que no pueden realizar por dentro.
La denominada “derecha liberal ortodoxa”, no tiene muchos adeptos en la Argentina y aunque según algunas encuestas representa sólo el  diez por ciento, el problema es que en su totalidad votaron al Gobierno, y el día que encuentren una expresión electoral afín  a sus ideas, como la tuvieron en el pasado con Domingo Cavallo, la Ucd o López Murphy van a alterar los equilibrios. Muchos de los que hoy toman decisiones en el gobierno, fueron y son parte de ese espacio que el Pro en su primera instancia los representó fielmente y se les nota: nada le duele más al gobierno la calificación de “Kirchnerismo con buenos modales” y cada vez que anuncian medidas graduales lo hacen con alguna vergüenza, casi justificándose ante los economistas que pululan ahora por los medios de comunicación.
En las hipótesis para el 2019, casi todos los caminos conducen a la reelección del presidente, si las actuales circunstancias se mantuvieran. La presencia de la ex presidenta como candidata, sumados a una expresión moderada del Peronismo yendo por su lado y con ningún candidato de la derecha asomando por miedo al cuco, casi seguramente posibilitarían al Presidente ser reelecto en primera vuelta. Todo ello ayudado con la presencia en el banco de suplentes o en la provincia de mayor influencia electoral de María Eugenia Vidal, quien a mi criterio representa con mayor pericia y sin ponerse colorada, las acciones gradualistas que el gobierno impulsa (quizá precisamente por ello es quien más mide a nivel nacional). Pero en esta Argentina cambiante estas condiciones pueden variar y  el gobierno debería empezar a buscar sumar a otros sectores que se sientan más identificados con el gradualismo que con las políticas de  shock que, visto está en nuestra historia reciente, solo es posible realizarlas por gobiernos peronistas con la complicidad de sus gremialistas.  Claro que para ello deberá confiar esta tarea a la política, y no a quienes están más acostumbrados a ordenar que a seducir.
*Ing. Humberto Benedetto Parlamentario del Mercosur por Córdoba


No hay comentarios:

Publicar un comentario