Son muchos los pensadores autodenominados
“progresistas” que plantean, a partir de determinados resultados electorales, que
la derecha avanza sobre América Latina y lo describen como un conjuro
internacional apoyado por las “oligarquías locales” que, junto a los medios de
comunicación hegemónicos, han trazado un siniestro plan para que los gobiernos
denominados “de centro izquierda” caigan (de manera democrática o no) dando
paso a la denominada “centro derecha neoliberal” que intenta a través de nuevas
formas destruir todo lo que los
gobiernos “nacionales y populares” han conseguido para el pueblo.
En ese esquema analizan metiendo
en la misma bolsa el referéndum que Evo perdió en Bolivia, la caída de Lugo en
Paraguay, el triunfo de Macri en la Argentina, la derrota de Maduro en
Venezuela y la caída de Dilma en Brasil, presagiando un futuro negro para los
pueblos Latinoamericanos.
Pero nada dicen que mientras eso
ocurre en algunos países, el Frente Amplio sigue gobernando Uruguay sin
sobresaltos, que Michelle Bachelet desplazó hace muy poco a un gobierno “de
derecha” o que Rafael Correa y Evo Morales mantienen visibles niveles de
popularidad en sus poblaciones incluyendo en ese apoyo a muchos empresarios que
vieron como estos gobiernos progresistas (esta vez sin comillas) lograron
mejorar la calidad de vida de sus pueblos sin prohibir ni impedir el desarrollo
económico o pretender gobernar las inversiones por decreto.
Nada dicen que, aún con los
ciclos económicos virtuosos que los países emergentes vivieron, muchas de las
caídas tuvieron como detonante la disminución de la calidad de vida de sus
pueblos, la corrupción generalizada, el incremento del déficit fiscal que puso
en bancarrota a países potencialmente ricos convirtiéndolos en países pobres y
una vocación hegemónica que atentaba contra los valores democráticos que
afortunadamente han calado hondo en los pueblos latinoamericanos.
Y entonces me pregunto lo que
parece que algunos progresistas no se preguntan:
Que es lo que diferencia al
Frente Amplio Uruguayo en su experiencia en el poder por tanto tiempo sin
perder elecciones o a Rafael Correa, para continuar con una convertibilidad
fiscal por tanto tiempo sin disminuir. sino más bien mejorar, la situación de
sus poblaciones?
Como hizo Evo Morales para pasar
de tener un territorio como Santa Cruz de la Sierra planteando la Secesión a
ganar en dicho territorio con un sesenta por ciento de los votos?
Como hizo Michelle Bachelet para
terminar un gobierno con tanta popularidad y volver a los cuatro años a suceder
a un gobierno de derecha sin sobresaltos?
Parece que la fórmula es muy
simple : Bajos Niveles de Corrupción, Buenos niveles de tolerancia democrática
y una vocación de estadistas de sus gobernantes que, en vez de cerrar sus
economías o empezar de cero cada cuatro años, llevaron adelante políticas de
Estado sin prejuicios ideológicos pero siempre intentando redistribuir las
riquezas a la gente y no a sus funcionarios.
No es la Derecha que avanza sino
la mal llamada izquierda que retrocede. Algún día entenderán quienes se
autodenominan nacionales y populares que el fin no justifica los medios y que
se puede gobernar con equidad, respetando la ley y sin ladrones en los
gabinetes en vez de intentar perpetuarse en el poder comprando conciencias con
el objetivo de no ir presos.
Y que no es el Imperialismo el
que hace caer a estos gobiernos sino la Corrupción, el Autoritarismo y la Prebenda.
Humberto Benedetto
Parlamentario Por Cordoba Argentina
Humberto Benedetto
Parlamentario Por Cordoba Argentina
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